Dragon Ball Super

Tras un par de especiales de televisión perdidos en el tiempo que tampoco eran nada de otro mundo (aquel fatídico banquete y la decepción de que Bardock no murió sino que fue teletransportado), nos llegó en 2013 el manga de Jaco, en el que Akira Toriyama nos contaba la historia de un alienígena relacionado con Son Goku de manera altamente cómica, además de incluir un episodio extra sobre el origen de nuestro Super Saiyan favorito. No es de extrañar que el retorno de Akira Toriyama a su saga predilecta propiciara una nueva película en la que se encargaba parcialmente de la historia y el diseño de personajes. La premisa era clara, se situaría entre los hechos acontecidos tras la batalla con el Monstruo Bu pero con anterioridad al salto temporal de varios años que se muestra al final de la historia original, haciendo que Dragon Ball GT deje de ser canónica dentro de la línea temporal de la serie y con una posibilidad de éxito que garantizaría la vuelta de Dragon Ball en forma de serie de televisión.

Tal fue el éxito de este retorno que pronto fue confirmada una segunda película y se anunció que la nueva serie de televisión estaba al caer, se llamaría Dragon Ball Super y tendría dos primeras temporadas cortas que añadirían matices al guión de las películas para no tardar en entrar en nuevas historias.

Al contrario que las primeras series de animación Dragon Ball, Super se emitiría por televisión antes de publicarse en forma de manga, por lo que ahora las sagas serían mucho más cortas que en sus predecesoras al no tener que esperar que haya material suficiente en viñetas para adaptarlo a la pequeña pantalla, ya no nos encontraremos con sagas interminables de más de 100 episodios en las que lo que predomina es el silencio y las miradas amenazantes entre luchadores, además de retomar el efectivo balance entre acción y humor que podíamos ver en la saga de Bu.

Goku2

El único problema que encontramos en el anime es que los primeros veinte capítulos tienen escenas en las que los planos algo alejados de los personajes carecen de la calidad que podemos esperar de un anime de tal envergadura (todos nos enteramos cuando se emitió en Japón aquel fatídico capítulo 5), sin embargo esto se resuelve pronto y actualmente la serie goza de una calidad de dibujo y animación que poco tiene que envidiar a las series anteriores (que a pesar de su inmensa calidad y de nuestra nostalgia, también tenían episodios con sus bajones artísticamente hablando).

Hace unos meses que podemos disfrutar de la serie en el canal Boing,  aunque con algunas escenas censuradas, pero como punto positivo recupera la mayor parte del plantel original de voces en castellano (salvo la voz de Son Goku y la de Vegeta, que a pesar de ser la misma acaba de cambiar de actor de doblaje en la saga que se está emitiendo actualmente), además de haber comenzado recientemente su publicación en Blu-ray y DVD por parte de Selecta Visión (sin la tan odiada censura que sufre en televisión).

El manga de Dragon Ball Super resume bastante el contenido de las dos nuevas películas para saltar directamente a la primera saga nueva original del anime. El guión y diseño de personajes vuelve a recaer en Akira Toriyama, pero esta vez el dibujo nos llega de parte de Toyotaro, un artista que demostró que era el mejor imitando el estilo de Toriyama en las adaptaciones en viñetas del videojuego Dragon Ball Heroes y que salvando por supuesto las distancias nos brinda con un dinamismo y brillantez casi a la altura del maestro al que emula. Los primeros números han sido editados por Planeta Cómic en dos versiones, en tomos japoneses y en formato comic book emulando a la mítica serie roja que se publicó en España en los años noventa.

Sin duda los fans del mítico super guerrero estamos de suerte, ya que el éxito de la serie ha propiciado que sobrepase los 100 episodios en Japón y parece que vamos a tener aventuras, choques de energía y pelos de punta para rato.