La música en el cine de Tarantino

Si hay alguien que merece ser elogiado por sus escenas únicas en el cine de los 90 hasta hoy, ese es Quentin Tarantino. Este director de reconocida trayectoria, goza además de un particular estilo cinematográfico, de un gusto musical podría decirse exquisito y así lo plasma en cada una de sus películas. En varias ocasiones, Tarantino ha declarado que cada escena nace en su cabeza con la música ya asociada, lo que hace de su cine una experiencia completa en la que cada pieza encaja perfectamente en el engranaje. La relación de la imagen con la música en el cine del director es absoluta.

En este artículo veremos un Tarantino que nos sorprende con canciones del pop de los 70, en Reservoir Dogs,  homenajes a la música negra en Jackie Brown o sus queridos sonidos Western en Django Desencadenado.

Fue con Reservoir Dogs donde nos damos cuenta de que el director tenía mucho que decirnos con sus largometrajes. Utilizando siempre un argumento que mezcla largos diálogos con inolvidables escenas de acción, Tarantino realiza homenajes en cada una de sus películas y crea situaciones únicas que caracterizan su cine. En esta película comenzamos a encontrarnos con una dualidad entre escenas de violencia extrema  acompañadas con canciones de agradable melodía, como sucede en la famosa escena de la tortura con la canción “Stuck in the middle with you” de Stealers Wheel, ya concebida por el director incluso antes de hacer los castings. Era tan clara esa escena en la mente del director, que las pruebas de los actores se hicieron con esa canción para ver realmente cuál de  todos encajaba a la perfección con el personaje.

Con el estreno de Pulp Fiction en 1994, nos encontramos con infinidad de canciones de música surf, rock and roll y pop retro. Cabe destacar en  esta película la intención clara del director de separar varias historias y de jugar con la temporalidad en el film, donde una secuencia aparece tras otra con un ritmo cambiante donde el espectador es avisado gracias a la música que se antepone a las mismas. Sin duda, una de las escenas míticas de la película recae sobre sus protagonistas Mia Wallace y  Vincent Vega en el restaurante ambientado en los años cincuenta, entre otras muchas maravillas de esta gran banda sonora:

 

Tres años después, Tarantino realizó su propia película de blaxploitation con Jackie Brown, película en la que la banda sonora rinde homenaje al funk y al soul setentero. La película abre con Bobby Womack cantando “Across 110th Street” y continúa con algunos grandes del soul de Philadelphia como The Delfonics, Bill Withers o Randy Crawford. En esta cinta el director muestra un estilo diferente al resto de su filmografía al estar basada en una novela de Elmore Leonard y verse condicionado en diálogos y argumento. Sin embargo, con la banda sonora seguimos apreciando el gusto melómano del director y su particular estilo de hacer cine, guardando consonancia con el resto de sus trabajos.

Y de la Philadelphia negra saltamos a las películas de artes marciales hongkonesas con Kill Bill. Este metraje estaba pensado estrenarse junto con su segunda parte, pero por la duración del mismo finalmente se convirtieron en dos películas. En Kill Bill, Tarantino dejó muy claro que era fan incondicional de Morricone, algo que queda patente en ambos volúmenes.  Pero si hay algo que caracteriza esta gran obra de Tarantino, es la gran cantidad de referencias que hace a distintos géneros del cine haciéndolo un film de lo más completo, algo que se ve reflejado claramente en su banda sonora. Siempre recordaremos el silbido de Bernard Herrmann durante la escena del hospital o el “Ironside” de Quincy Jones antes de cada venganza de la novia.

 

Con Death Proof, el director muestra un claro acercamiento a la música italiana a través de composiciones de Pino Donaggio, Guido & Maurizio De Angelis o Franco Micalizzi. Esta película que forma parte de la colección Grindhouse junto con Planet Terror del director Robert Rodríguez, es un claro homenaje a las películas de persecuciones de coches al estilo de los 70. Aquí observamos una clara progresión de la música conforme avanza el film y vemos cómo va tomando un calibre más acelerado, jugando un papel como siempre imprescindible que dota de una gran exquisitez a las interpretaciones y escenas.

 

En la película Malditos Bastardos, Tarantino llegó a contactar con Ennio Morricone para que compusiera la banda sonora, aunque no se llegó a producir tal colaboración por motivos de agenda del mismo. A pesar de ello, la película cuenta con 4 canciones suyas, melodías que se suman a otras de géneros como el folk, espaguetti western, R&B e incluso una canción de David Bowie. Todas ellas conforman una de las mejores bandas sonoras del director, nominada incluso en los premios Grammy. Si hay algo que destacar en esta película, a parte de magistrales interpretaciones como la del gran Christoph Waltz, es la exquisita utilización de los silencios en las escenas con más peso de la película que introducen al espectador en el clímax del film.

En Django desencadenado, aunque el director se vuelca de lleno en su adorado género espaguetti western,  podemos notar la mezcla de músicas formales que acompañan a la linealidad del metraje junto con la música rompedora que caracteriza a Tarantino, sobre todo acompañando a la evolución de su personaje principal Django, un esclavo liberado interpretado por Jamie Foxx.

Para terminar con este repaso de las mejores bandas sonoras de Tarantino, lo hacemos con su última película, Los odiosos ocho. Por primera vez en la carrera de Tarantino, podemos ver una banda sonora original y creada por el gran Ennio Morricone.

 

Si aún no has visto toda la filmografía de Tarantino y te consideras un gran melómano, no debes de perder ni un segundo y siéntate en el sofá con unas buenas palomitas para disfrutar de este genio cinematográfico.